El otro día me eché unas buenas risas (y traté de poner mi granito de arena, aunque la creatividad y yo no nos llevamos bien) con el revuelo que se montó en twitter a costa de Willy Toledo. Una vez más, una pequeña revolución liderada desde Internet consigue romper fronteras y sale de la red para convertirse en noticia. Me encanta. Ese es el poder de Internet: ha dado voz a los que nunca la habíamos tenido.
En este sentido, creo que una de las ventajas de Internet es que ha nivelado la balanza entre empresa y consumidor. Antes de la popularización de Internet, existía una gran diferencia entre la información que manejaba la empresa y la información que manejaba el consumidor. En realidad, el consumidor sólo sabía lo que la empresa quería que supiese. Eso provocaba abusos por parte de las empresas, que aprovechaban la información que ellos sí conocían -y el consumidor no- a su favor. La llegada de Internet cambió este panorama ya que ha permitido que el consumidor esté mucho más informado, facilitando así la correcta toma de decisiones. Por poner un ejemplo sencillo, antes de Internet, cuando querías comprar algo, como mucho, te ibas a cuatro o cinco tiendas a comparar precios. Hoy en día, podemos comparar precios en muchos sitios sin salir de casa. Es decir, tenemos más información a la hora de afrontar una compra.
Este cambio en la información disponible está modificando la mentalidad del consumidor. Éste empieza a ser consciente de su poder gracias a la red. Y los medios sociales no han hecho más que aumentar su poder. Cualquier persona con algo interesante que contar y una buena forma de exponerlo puede tener sus minutos de gloria en Internet. Y los consumidores cada vez lo aprovecharán a su favor. El caso de la elección de nuestro candidato a Eurovisión es un gran ejemplo. Un grupo de usuarios conscientes de que tienen el poder para elegir a quien ellos quieran, acepta ese poder, se pone de acuerdo y se ríe de TVE. Para ellos no fue más que un juego. Un juego con el que se vengaban la manipulación que hemos sufrido durante muchos años por parte de los medios de comunicación. ¿Podemos elegir a nuestro representante? Genial, vamos a hacerlo. Elijamos a alguien que pueda dar mucho juego. No importa que finalmente no vaya a Eurovisión; no importa que no sepa cantar (no he oído la canción, así que no puedo opinar al respecto. Pero sí vi el bochornoso espectáculo posterior); no importa nada, simplemente riámonos de los organizadores.
El caso de Eurovisión ha sido un aviso a navegantes. Cuidado, el consumidor está informado, tiene poder y empieza a ser consciente de su poder. Empresas, echaos a temblar porque vuestras estrategias de marketing pierden sentido ante este nuevo panorama en la relación cliente-empresa.
Y entonces, ¿a qué viene lo de Willy Toledo? Pues porque, salvando las distancias, se trató de una demostración más del poder que Internet ha puesto en nuestras manos. Ahora, sólo tenemos que educar a la gente a aprovechar ese poder de forma constructiva. ¿Cómo era? Todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad